sábado, 30 de abril de 2011

Mi medallita

La pienso y recorre mi cuerpo como una hormiguita, llenándome hasta el infinito.
Siempre la deseé tanto...
Y como dice la canción, se pueden querer dos mujeres a la vez, o dos hombres o un hombre y una mujer. Y así hago yo.
Los quiero a los dos a la vez, y qué...
Se puede, y con la misma intensidad, con el mismo fervor, con la misma pasión, la misma entrega, el mismo empeño, el mismo amor.
Cada uno necesita su ración y así me desdoblo como una pajarita de papel, abriendo cada flanco. Todavía no me pide, no me exige, no me habla, pero con sus ojitos me lo dice todo, por eso con cada beso, con cada abrazo, con cada sonrisa, con cada mirda, quiero hacerla mía.
Porque es mi medallita...

miércoles, 12 de enero de 2011

El principio y el fin

El comienzo es siempre un paso más hacia el fin.
Todo empieza para terminar, nada es eterno.
Me gustaría saltarme las leyes de la física,
de la química, de la mecánica, las leyes de la vida,
para empezar a soñar contigo y no terminar nunca...


Se arrastra de la cama al suelo porque necesita sentir el fresco de las baldosas en su cuerpo y allí yace cual cadáver sorprendido por la muerte durante la siesta. La sien late con fuerza y en cada golpe choca con violencia contra el suelo haciéndole sentir de nuevo, miembro de la fría realidad. No quiere regresar aún...
El cuerpo no podría aguantar otra sacudida con tal ímpetu de lujuria así que respira pausadamente recuperando el aliento que perdió entre sus piernas.
Sigue empapada en sudor, pero es la poca humedad que le queda de tu cuerpo y no quiere perderla, no quiere secarla, por eso se lame cada humedad recordando tu sabor.
Se acerca el fin.
Se acerca, pero se niega a aceptarlo, así que lo alarga recordando cada segundo pegada a tu piel. Se recrea en cada beso, en cada muerdo, en cada gemido, en cada golpe. El simple recuerdo de tu mirada le golpea el corazón, pero eso le hace sentir que a pesar del dolor de tu pérdida, aun sigue viva.
Sabe que te ha perdido, que te has ido, que la has dejado hundida en las frías losas, pero no sabe hasta cuando, no sabe cuando volverás, cuando se sentirá viva de nuevo.
No quiere que esto termine, por eso, cada día maldice que haya empezado...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Tu camino, el camino




Brilla el sol,

luce el cielo,

todo se ilumina si caminas conmigo.





Quiero aceptar que te quiero,

quiero gritar que te sigo,

quiero lamer tu rastro,

libar tu aroma,

sudar tu sueño,

besar tu nuca...

Desmontas mi armadura con tus caricias de nube,

despiertas el alba con tu respirar tranquilo,

haces que los poros me estallen en almibar.

Eres tan dulce...

Bébeme tranquilo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Desdicha y dicha



La desdicha se apodera de su alma y al desdén no le da tregua.

Cuesta pensar que aún flote sobre las lavas mortales con una sonrisa en la boca, con una ilusión de quinceañera a punto de estrenar su fuego interno, a punto de darse entera...

Eso es lo que hace ella, darse. Y se da con la facilidad de un pez en el agua, con la facilidad de un personaje de comedia que asumió que ese es su papel y que de otro modo no hay carcajadas, no existe el éxito, que no es más que el hecho de borrar una tilde, existo, y eso es lo quiere.
La miro, la observo, escudriño cada gesto, cada mirada, cada palabra, afanada en encontrar un tropiezo en esa pose de resignación sin pena, pero todo lo acalla con una sonrisa, con una caracajada...

Es en su soledad, en su silencio, donde esconde la derrota; es allí donde se desnuda y se desarma, donde cuenta sus verdades y donde explica el por qué de su mentira. Allí cuenta hasta donde podrá aguantar...

Ella lo sabe, sabe perfectamente hasta donde llegará su máscara y eso la hace más vulnerable, más débil, más marchita, pero en definitiva, más feliz, porque nada es gratuito, nada es altruista aunque el escaparate así lo muestre. Sabe que llegará hasta el final porque así lo ha elegido.

Sus vacíos, sus silencios, sus soledades le muestran la desdicha y el dolor, pero sabe que a cambio recibe los parabienes y la admiración de todo el que quiere creer su pose, de cualquier mortal que se consuela con la compasión ajena.

Su escaparate le permite recibir alagos y parabienes y a ella con eso, por ahora le basta...

jueves, 7 de octubre de 2010

Mi Príncipe Azul

Miro su perfil y me pierdo en cada curva, en cada línea, en cada gesto. Lo mismo ocurre si lo miro de frente, mientras duerme, mientras mira, mientras escucha, mientras suspira...

No me canso...

Lo quiero, lo adoro, lo deseo, lo amo tanto... Nunca lo he odiado y se que nunca lo odiaré porque se trata de un amor incondicional, inconmensurable, incombustible, infinito...

Descanso cuando él descansa y me alivio cuando no está, pero no puedo vivir sin él, se que nunca más podré vivir sin él.
Llegó y me atrapó, e incluso antes de que llegara ya era toda suya, ya le pertenecía, ya le pertenezco. Y aunque no lo sabe me tiene, y aunque a veces le digo "no", siempre seré suya. Siempre...

Porque en su boca las palabras suenan distintas, suenan a música; todo en él dibuja una sonrisa en mi alma.

Un hombre puede cambiar tu vida y hacerla inmensamente feliz,
un duende puede cambiar tu vida y hacerla diferente,
un príncipe puede cambiar tu vida y hacerla mejor.

Hoy, tengo un hombre, tengo un duende y he aprendido, en contra de lo que todos piensan, en contra de lo que todos cuentan, que los príncipes existen y por fin yo ya tengo el mío...